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Texto de la conferencia de prensa de ASOPROD, ante la
dificil situación que atraviesa la producción audiovisual
nacional.
28 de mayo de 2003
Les hemos convocado para informar sobre la situación actual del FONA y de IBERMEDIA, situación que nos preocupa sobremanera y que trasciende el ámbito de esta Asociación de Productores. Estamos en una encrucijada en la que se decide el futuro del cine uruguayo, y su eventual desaparición creemos que atañe a la sociedad toda.
Antes que nada, una breve síntesis histórica.
El FONA se inició en 1994 con un decreto de la Intendencia Municipal de Montevideo, en el cual la Comuna renunciaba a percibir una tasa con montos importantes por el cableado de la ciudad, en favor de la creación de un Fondo para el Fomento y Desarrollo de Producción Audiovisual Nacional, con el dinero aportado por las empresas permisarias.
Se crea, entonces, un Consejo de Administración FONA integrado por tres miembros por los canales de aire, tres por los canales cable, uno por la IMM, otro por el Ministerio de Cultura y uno por nuestra Asociación de Productores. Las actividades del Consejo son coordinadas por el Jefe de Prensa de la IMM, en estos últimos años, el Sr. Peter Coates.
Cronología de algunos hechos
Como se venía haciendo desde 1994, en julio de 2002 se premiaron 3 proyectos con dinero para ser realizados. En ese momento, comenzaron las dificultades para firmar los contratos y adjudicar los U$S 1.000 iniciales, debido al atraso de los aportes al Fondo por parte de los canales privados de televisión y del Ministerio de Cultura.
Se podría pensar que la falta de fondos del FONA se produjo repentinamente a partir de la crisis nacional de julio de 2002, pero no fue así. Como se puede comprobar en el repartido (A) que se ha suministrado, nunca desde 1995 los canales privados o el MEC estuvieron al día con sus compromisos. Aun en sus años más prósperos, los canales privados retacearon sus cuotas anuales y fueron paulatinamente disminuyendo sus aportes al Fondo y los montos de los premios.
Esa progresiva mora y la cifra en dólares que representaba fue detectada por la delegada de ASOPROD ante el FONA y puesta inmediatamente a disposición del Coordinador del Consejo para que pudiera actuar sobre los deudores a partir de datos obtenidos de la propia Comisión Administradora.
ASOPROD inició entonces una serie de contactos para discutir la crisis que claramente se avecinaba y se reunió con el Director de Prensa y la Dirección de Cultura de la IMM, con el Sr. Intendente, con los integrantes de la Junta Departamental, con autoridades del Ministerio de Educación y Cultura, así como con un grupo de técnicos asesores.
El coordinador del Consejo de Administración, Sr. Peter Coates, siempre nos aseguró que sobre los premios ya otorgados no había discusión, que serían adjudicados en la cifra y moneda establecidas en el llamado a concurso, razón por la cual los contratos de los ganadores del FONA 2002 se firmaron en octubre.
Como los fondos no aparecían, ASOPROD hizo pública la situación en una conferencia de prensa que se realizó en diciembre. Comenzaron los problemas para los proyectos que estaban en fase de pre-producción o de rodaje y no surgían respuestas para el llamado a concurso del FONA 2003.
Las reuniones del Consejo Administrador del FONA se suspendían con frecuencia y unilateralmente por parte de la IMM o de los delegados de los canales, pero existían indicios de que se estaban llevando a cabo negociaciones entre canales e Intendencia -por fuera del Consejo de Administración- para saldar aquella deuda, sin la participación de los productores nacionales, principales damnificados de esta situación.
El certificado de defunción del cine nacional
Finalmente, a fines de febrero, ASOPROD recibió una copia del acuerdo firmado por la Secretaria de la IMM, Sra. María Julia Muñoz, entre la Comuna y las empresas Montecarlo Televisión y Montecable. Se trataba de un hecho consumado.
En el mismo documento (A) suministrado a ustedes, se puede advertir que la deuda real de los canales 4 de aire y cable (según el balance de la propia Comisión FONA a diciembre de 2002) era de 143.659 dólares. En dicho contrato se observa que no sólo ha desaparecido un año de lo adeudado por ese grupo económico, sino que se pesifica la mayor parte de lo que arbitrariamente se declara como faltante. La deuda se transforma, inexplicablemente, en 73.649 dólares, pesificada a 17 pesos por dólar y pagaderos en 18 cuotas, o sea, que recién quedará saldada en el mes de julio de 2004. Al cabo de 18 meses, el dinero abonado por esas dos empresas será casi un 26 % de la deuda original.
Para aumentar nuestro desconcierto e incredulidad, pocos días después, el Sr. Peter Coates nos manifestó que la IMM había firmado un contrato similar con RISELCO, la empresa de cable de Canal 12. La semana pasada, ante una nueva suspensión injustificada de la reunión regular del FONA, solicitamos copia de ese contrato con RISELCO. Todo eso ocurría a pesar de los reiterados pedidos de ASOPROD, desde varios meses atrás, de que no se llegara a acuerdos con los canales privados sin nuestra participación. En estos días presentamos una carta solicitando que, si se le condonaba a los canales parte de la deuda, quedara constancia expresa en los contratos, cosa que no consta en las cláusulas del Acuerdo con Canal 4 ni tampoco en el que finalmente la IMM firmó con RISELCO.
No conocemos el texto de los nuevos contratos con TCC y los canales 10 y 12 de aire, pero es casi un hecho que las ventajas concedidas al grupo económico de Canal 4 tendrán que concederse a los otros dos grupos, o que esas ventajas serán aun mayores, según consta expresamente en el texto de dichos Acuerdos.
Nuestra Asociación siempre ha estado dispuesta a negociar, aun en los momentos más difíciles, y sigue dispuesta a hacerlo, pero no podemos aportar a las soluciones si nos excluyen de esas negociaciones.
Si esos contratos entran en vigor, la deuda total de los tres grupos históricamente monopólicos de la televisión uruguaya pasará de U$S 597.149 a U$S 156.453. Esa condonación a los canales privados de U$S 440.696 significa la casi total paralización de los siete proyectos que ya concursaron (cada año se premian dos producciones de ficción con U$S 70.000 c/u y un documental con U$S 40.000), y la imposibilidad de llamar a nuevos concursos FONA por un plazo indefinido de tiempo.
A esto debe agregarse que también el Ministerio de Educación y Cultura tiene una deuda importante con el FONA. En ocho años de existencia del Fondo, sólo pagó U$S 21.051 en el año 1997 de los U$S 160.000 que tendría que haber aportado a diciembre de 2002.
Como integrante de la Comisión Administradora, ASOPROD no puede aceptar este estado de cosas y asistir pasivamente a la firma del certificado de defunción del cine uruguayo.
El cine también da trabajo
En el documento (B) están los resultados de un estudio contable realizado sobre los proyectos ganadores detenidos en su ejecución. De allí surge que la suma total de los siete presupuestos arroja una cifra de U$S 2:665.600 y que de esa cantidad, el 16 % son aportes del FONA, un 10 % son otros aportes nacionales, mientras que el aporte más importante es extranjero y llega al 72 % del total. El estudio destaca que el 74 % (U$S 1:972.544) se invierte en el país en salarios, servicios varios y compra de materiales. ¿Es posible encontrar otra producción industrial que se acerque a estas cifras de inversiones extranjeras y que deje tanto dinero en el país, en tan poco tiempo?
En los pocos años que lleva de creado el FONA, la cantidad y calidad de obras realizadas, los premios internacionales alcanzados y la taquilla obtenida en nuestro país demuestran que hay un enorme potencial para la creación de puestos de trabajo, y la posibilidad real, mediante la capacidad de penetrar en los mercados internacionales, de abrir otro espacio para el desarrollo económico del Uruguay.
Daños y perjuicios
El cine se hace en dólares. Solamente algunos salarios se pueden pesificar. Todo lo demás tiene el valor que se estableció en el proyecto original, por el cual ese proyecto fue distinguido con el Premio FONA por un jurado integrado por profesionales competentes. Y de esos dólares, los más importantes son los primeros, el capital inicial, el que puede poner a la película en movimiento.
Como se comprenderá entonces, estos siete proyectos comenzaron a tener serios problemas en sus planes de producción frente a sus co-productores nacionales, llegando algunos incluso a perder sus co-productores extranjeros. Esto ha creado daños ya irreparables en esas producciones. Sabemos que dos de ellos debieron postergar su rodaje, con toda la complicación que eso implica; otros dos proyectos están por comenzar esa etapa en total incertidumbre; mientras el resto está congelado, en espera de respuestas a la falta de fondos.
Es por esto que los siete productores damnificados presentarán esta semana ante la justicia uruguaya una intimación de pago de los contratos firmados con la IMM en octubre de 2002.
Es muy doloroso para los productores y realizadores uruguayos ver cómo un mecanismo mínimo de producción pero que ha cosechado logros tan importantes, se viene abajo. De hecho, ya no se cumplió con la convocatoria que correspondía al año pasado y, de reconocerse la validez de los contratos referidos anteriormente, tampoco se podrá cumplir con la de este año, ya que el monto de los premios estará muy por debajo de los U$S 210.000 establecidos hace ocho años. A la luz de estos hechos, hablar de próximas convocatorias parece aventurado.
También debemos abordar el capítulo IBERMEDIA
Aunque año a año ese dinero retorna multiplicado varias veces para ser invertido en producciones nacionales, Uruguay está atrasado varios años en el pago de su cuota anual de U$S 100.000, aun cuando esa cuota está integrada al Presupuesto Nacional para cumplir con un compromiso que nuestro país asumió con la comunidad cinematográfica iberoamericana.
En el mes de noviembre pasado, Uruguay participó de la reunión plenaria de Santiago de Chile porque se pudo presentar una autorización del pago de una parte de la deuda (U$S 63.000). El Ministro Antonio Mercader, antes de abandonar el Ministerio de Educación y Cultura, había conseguido que el Ministro Atchugarri firmara esa autorización. Pero ese dinero, a pesar de las promesas y seguridades transmitidas, no se pagó. Por lo tanto, es muy posible que IBERMEDIA no entregue los U$S 250.000 que había adjudicado el año pasado a proyectos cinematográficos uruguayos. Lo que no se otorgue a Uruguay se destinará a la producción de películas de otros países iberoamericanos y será un cuarto de millón de dólares que no se gastará aquí. En estos días, y luego de gestiones realizadas por ASOPROD en compañía de los ganadores de IBERMEDIA del último año, el Ministerio de Educación y Cultura prometió pagar los U$S 63.000 en tres cuotas.
Pero el tiempo se acaba. No sabemos si se aceptará el pago de sólo parte de la deuda en cuotas. En la reunión del 26 de junio próximo en Portugal, seguramente el Plenario de IBERMEDIA tomará la decisión sobre nuestra permanencia. Uruguay podría pasar a ser miembro observador, sin derecho a recibir capitales para producir cine. Es urgente, por lo tanto, que nuestro país presente un plan de pago razonable y aceptable.
La convocatoria de este año de IBERMEDIA llega con mucha incertidumbre para los productores nacionales. Significa muchos meses de trabajo, de gastos importantes, de un armado cuidadoso de los proyectos. Después de todo ese esfuerzo, y asumiendo que Uruguay obtenga premios, como siempre ha sucedido, es trágico que no pueda cobrarlos porque el país no está al día con sus pagos.
A la vez, y aquí converge el tema FONA e IBERMEDIA, es casi imposible realizar co-producciones con países extranjeros sin una mínima participación de capital nacional. Es lamentable que estas oportunidades se pierdan porque nuestros realizadores no puedan planificar y comprometerse con esos co-productores por causas ajenas a ellos.
Conclusión
Como habrán observado, hemos evitado adjetivar en esta comunicación. Quisimos simplemente informarles sobre una realidad que responsabiliza a algunos, ASOPROD entre ellos, pero que nos cuestiona a todos. Y formulamos algunas preguntas:
¿Es posible que los canales no paguen por el cableado de la ciudad que les permite generar beneficios?
¿Es razonable aceptar que la deuda de ocho años de los tres grupos históricamente monopólicos de la televisión nacional sea un 26 % de la deuda original, pagadera en 18 meses?
¿No se perciben claramente las consecuencias de este hecho?
¿Es posible que no se advierta la trascendencia económica y cultural que implica la producción de cine? ¿Que las personas que pueden impulsarlo, promoverlo y protegerlo ignoren su importancia después de más de un siglo de desarrollo comercial del cine?
¿Pensamos en cuánta gente moviliza una película, cuántos puestos de trabajo proporciona, qué capitales extranjeros atrae, cuánto público convoca, qué repercusiones internacionales genera?
¿No es una realidad que Uruguay ha ganado en poquísimo tiempo premios importantes como los obtenidos en Rotterdam, Montreal, Valladolid, Biarritz y otros tantos festivales internacionales?
¿No es cierto acaso que por primera vez una película uruguaya llevó más gente a las salas que cualquier película extranjera en nuestra historia?
¿Acaso el cine uruguayo había ganado anteriormente tanto reconocimiento de nuestro público como en el presente?
Son preguntas que hacemos a las autoridades y a nuestra gente. Son preguntas que haremos en todo el país y a las que exigimos una pronta respuesta, porque el tiempo de esperar ha expirado.
Campaña de firmas
En el material que se ha repartido les adjuntamos la lista de más de 800 personalidades cinematográficas y de otras disciplinas que se han solidarizado desde todo el mundo con la situación del cine nacional. "SOS para el cine uruguayo" fue el nombre de la campaña internacional lanzada por ASOPROD y que recibió la solidaridad de mucha gente que no dudó en manifestarse.
Una última situación curiosa
Siguen llegando a ASOPROD frecuentes solicitudes de la Cancillería Uruguaya por pedidos de todas partes del mundo para exhibir nuestras películas. Sin una tradición de producción cinematográfica que nos respalde y una cifra de dinero anual absolutamente irrisoria, el cine uruguayo ha estado haciendo milagros.
Nosotros no bajaremos los brazos porque creemos firmemente en lo que hacemos. Confiamos en que ustedes se hagan eco de nuestro reclamo y nos acompañen en los próximos grandes pasos que el cine nacional está destinado a dar.
Muchas gracias.
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